Ramón Mendoza, presidente del club durante los años 80 y 90, siempre admitió que no entendía de baloncesto, por lo que puso a cargo de la sección a uno de sus vicepresidentes, Mariano Jaquotot. Este hombre se encargaría de devolver al Madrid a lo más alto. De hecho, Jaquotot fue uno de los principales artífices de que se ganara la Octava Copa de Europa con Sabonis y Compañía.
Antes de iniciarse la temporada 94-95, Jaquotot prescindió de Clifford Luyk y contrató a Zeljko Obradovic, un técnico tenaz, obsesionado con la victoria y acaparador de títulos como ya había demostrado en el Partizán y en el Joventut. Así,tras 15 años de sequía en "nuestra competición" el Madrid se encumbraba con el octavo entorchado continental en Zaragoza, donde Sabonis se convertió en el gran dominador europeo.
Hito que no lograría disfrutar el propio Jaquotot, ya que el dirigente blanco falleció en Agosto del 94 víctima de un cáncer sin poder ver culminado un proyecto de restauración que sus sucesores no supieron mantener.