Un viejo dicho afirma "si no puedes con tu enemigo, únete a él". Dražen Petrović, junto a su hermano 'Aza', fueron consideradas las "bestia negras" del Madrid. A Dražen no le gustaba ganar, sino humillar al rival. Si donde pisara Atila, no crecía la hierba, la cancha en la que jugara Petrović quedaría marcada como su territorio. Por eso, en 1988 Saporta decide contratar al diablo de Sibenik.
Con los blancos juega tan solo una temporada pero pasa a la historia gracias a la final de la Recopa del 89 en la que anota nada menos que 62 puntos. Sin embargo, a la temporada siguiente Dražen deja plantado al Madrid para marcharse a la NBA donde pasaría a la historia a ser, junto al también exmadridista Arvydas Sabonis, el mejor europeo de la historia.
En 1993 la carretera volvía a arrebatar al baloncesto a uno de los grandes: Dražen Petrović moría en un accidente de tráfico en Nüremberg, tras clasificar a Croacia para el Eurobasket de Alemania de ese mismo año.