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Andrei Kirilenko
Andrei KIRILENKO
(CSKA Moscú)
FINAL FOUR
FINAL
SEMIFINALES
El Olympiacos sorprende a Europa con una remontada para la historia
Escudo
CSKA Moscú
61
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Olympiacos
62
Euroleague/Getty. Vassilis Spanoulis fue
nombrado MVP de una Final Four para el recuerdo.
ACB.com. El Olympiacos ha hecho historia en Estambul. Perdía por 19 en el minuto 28 y estaba haciendo un partido terrible, sometido a manos de un CSKA Moscú que iba camino de ganar con la gorra.

Pero entonces, cuando más estaba todo en contra, perfecto sinónimo de su temporada, apareció el tremendo corazón de un equipo con más nombre que nombres, de un cuadro lleno de jóvenes y esperanzas, de 12 chavales por los que nadie apostaba.

Georgios Printezis, terrible en su etapa en el Unicaja, ejecutó la heroicidad con un semigancho desde cuatro metros a 0,7 segundos del final. Era la primera ventaja del Olympiacos desde el 6-7, una puñalada en el corazón de un CSKA que había navegado con tranquilidad durante 28 minutos.

Hasta ese 53-34 que fue el inicio del fin ruso, el principio de la fiesta griega, solo tres hombres habían anotado para los 'reds': Spanoulis, Antic y un chaval que ha hecho el partido de su vida en el día más importante, Kostas Papanikolau. Uno de esos talentos marcados en todas las agendas desde muy joven, explotó de forma grandiosa a los 22 años para hacer 18 puntos con 5/5 en tiros de campo, 4 rebotes y una defensa fantástica sobre Kirilenko. Fue el MVP de la Final Four, de forma justa y merecida.

Junto a él, otros chicos como Mantzaris o, especialmente, el atinadísimo Printezis, acompañaron a Spanoulis (15 puntos y MVP de la Final Four) en un equipo que parecía hecho de retales y que ahora reina en Europa de forma totalmente sorprendente.

Fue una remontada basada en la confianza, en no tener nada que perder, en mirarle a los ojos al CSKA y retarle. Aparecieron los chavales, se multiplicó la defensa, Teodosic (ex Olympiacos) puso de su lado con decisiones erróneas en un final de partido para olvidar, y la diferencia se fue poco a poco acortando.

Pero nadie esperaba un desenlace así. Printezis redujo la distancia a 60-58 al entrar en el último minuto, y el CSKA multiplicó su cascada de errores: tiro libre fallado por Teodosic, dos dentro de Papanikolau, dos lanzamientos errados por Siskauskas y nueve segundos para jugar un último ataque. Spanoulis atrajo la defensa, aprovechó el paso en falso de Kirilenko a la ayuda y Printezis puso el histórico 61-62 final.

¿Y antes de ese 53-34, de ese segundo comienzo del partido, qué? Poco que recordar, bastante que olvidar. Los dos equipos se dieron diez minutos de incomparecencia mútua y baloncesto terrible y olvidable (10-7, 13 pérdidas entre ambos y 9 de valoración conjunta), antes de que el CSKA demarrase en lo que parecía un despegue sin respuesta.

Primero lo hizo cargando balones dentro, explotando su superioridad física, y luego apelando al talentazo serbio que dirige su juego: en un partido inundado por el tedio y los fallos, Teodosic cambió radicalmente el ritmo con tres triples en otras tantas jugadas consecutivas. En un abrir y cerrar de ojos, 25-13 en el electrónico y el CSKA desatado.

La ventaja seguía aumentando y alcanzó una nueva máxima de 14 puntos al descanso (34-20). Solo Papanikolau y Spanoulis salvaban al Olympiacos del desastre total. "Demasiada presión, hemos perdido 13 balones y no hemos pasado bien el balón", se lamentaba Ivkovic al descanso.

Pero, pese al mensaje de Ivkovic, la herida iba a seguir creciendo: dos canastas de Krstic, el cuarto triple de Teodosic y máxima de 16 (41-25). Un triple de Spanoulis fue el primer amago de remontada (41-31), pero el CSKA volvió a dispararse con sendos triples de Kirilenko y Khryapa (47-31), y continuando su escapada hasta el 53-34 en el minuto 28.

Y entonces, todo cambió. De una forma que nadie hubiera esperado y que ningún aficionado del Olympiacos hubiera soñado.

15 años después, el Olympiacos y Dusan Ivkovic vuelven a reinar en la Euroliga. Es el segundo título de su historia, pero sin duda el más inesperado y el más merecido.